0026 / 2008-06-23
UN DEBATE PARADÓJICO
Ricardo de la Peña.
Paradoja: Idea extraña u opuesta a lacomún opinión y al sentir de las personas.
Diccionario de la Real Academia de laLengua Española, 22ª. Edición, 2001.
Durante las últimas semanas he venido recibiendo correos electrónicos cuya característica es el asombro o la preocupación por los resultados que muestran las encuestas nacionales en torno a las iniciativas de reforma para el sector petrolero.
Asombro e incredulidad por el respaldo detectado hacia la reforma por quienes se manifiestan contrarios a ella.
Desánimo de quienes la apoyan, pues observan con preocupación el creciente fortalecimiento del rechazo hacia la propuesta.
Esta lectura, necesariamente sesgada, de las actitudes ciudadanas hacia este proceso que llama la atención lo suficiente para ser tema de sobremesa, me impulsó a buscar una profundización en el tema. Y qué otra forma de hacerlo que con una encuesta.
¿Qué había que explorar ahora? El eje central de la observación tenía que ser la concordancia entre opiniones propias y creencias en lo que piensan los demás. Y...
Voila! Lo que se descubre es una distancia entre los niveles de respaldo a las iniciativas y la proporción de creyentes de que su punto de vista lo comparte la mayoría.
Así, aunque es mayor todavía la proporción de ciudadanos que respaldan la reforma que quienes se opone a ella, existe la creencia en la población de que la reforma no goza de consenso.
Y ello viene aparejado a una tendencia descendente de los niveles de respaldo hacia la reforma a partir de la presentación de las iniciativas, hace casi tres meses.
Luego, mientras quienes rechazan la reforma creen que su punto de vista es acorde con el de la mayoría de ciudadanos, quienes apoyan la reforma no creen necesariamente que goce de la simpatía de una mayoría de la población.
Esto se expresa tanto en preguntas relativas a la opinión en torno a la reforma como en el eventual sentido de un voto en una consulta.
Así, si bien sería esperable que una consulta de amplia convocatoria y con preguntas no sesgadas redundara en una mayoría a favor de la propuesta de reforma, los ciudadanos tienden a creer que serían más los que rechazaran esta reforma.
Otra sería la situación si los ciudadanos hubieran sido influidos por los resultados de encuestas que reflejan un respaldo hoy todavía mayoritario hacia la reforma. Pero no: influidos por un tratamiento mediático proclive a exaltar las apariencias y por la más sólida y precisa capacidad argumentativa de los detractores, que recurren a argumentos simples pero “vendedores”, se ha construido una situación paradójica, donde las creencias sobre lo que piensan los otros se distancian de las opiniones reales.
La situación descrita ha sido estudiada por la teoría política: se trata de las condiciones que dan lugar a lo que se denomina espiral del silencio.
La tesis de la “espiral del silencio” declara que es menos probable que un individuo dé su opinión sobre un determinado tema entre un grupo de personas si siente que es parte de la minoría, por miedo a la represión o al aislamiento por parte de la mayoría.
La espiral del silencio aparece cuando por un tiempo más o menos largo una parte importante de las opiniones se esconden en el silencio por no encontrar o suponer que no encontrará el apoyo necesario en el espacio público informativo.
Para el caso, la no correspondencia existente entre la predicción de la opinión pública y la distribución efectiva de las opiniones frente a la reforma anunciaría un factible ajuste futuro que aproxime ambas distribuciones, siendo posible que la predicción se convierta en hecho.
De ser así, quienes respaldan la reforma pudieran tender a esconder su opinión, a silenciarla, dejando el espacio público a quienes se manifiestan en contra, reforzándose con ello la creencia de que los detractores son mayoría y, posteriormente y como consecuencia de lo anterior, volviéndose realidad la previsión sobre el reparto supuesto de opiniones en el público, como profecía auto-cumplida.
De hecho, ha sido demostrado en ocasiones anteriores, como el caso de las elecciones presidenciales (GEA-ISA en 2000 y 2006) que a medida que se aproxima un momento de decisión, las preferencias reales de la población tienden a aproximarse a las expectativas generadas respecto al resultado.
Frente a la potencial existencia y reforzamiento de una “espiral del silencio”, lo idóneo para los promotores de la reforma sería alimentar a los ciudadanos que la apoyan con argumentos que no solamente les refuercen su opinión, sino que los doten desde su perspectiva de armas discursivas contra quienes sostienen en el espacio del diálogo social una opinión contraria.
De igual manera, sería fundamental para ellos que se desvirtúe la creencia, hoy infundada, de que la mayoría de ciudadanos son contrarios a la reforma, dando a los ciudadanos información auténtica, confiable y oportuna, difundida por canales adecuados, para que conozcan la efectiva distribución actual de opiniones y, por ende, modifiquen sus percepciones y expectativas respecto al nivel real de apoyo existente hacia la reforma.
De lo contrario, corren el riesgo de que las predicciones sobre la opinión pública prevalecientes se conviertan en el statu quo.
Referencia biblográfica
- Elisabeth Noelle-Neumann (1974), “The spiral of silence: a theory of public opinion”, Journal of Communication, 24, 43-5.
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