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    2007-10-17


GORE, NOBEL DE LA PAZ 2007

Después del término de la Segunda Guerra Mundial, Occidente enfrentaba la necesidad de reconstrucción material e institucional.

Estados Unidos ocupaba una posición privilegiada para apoyar este esfuerzo y en esa coyuntura, tal vez condicionado por una realidad bipolar donde el comunismo representaba una opción posible, afrontó el reto con diversas medidas de alcance histórico.

Así, el impulso para la constitución de la Organización de las Naciones Unidas, el Programa de Reconstrucción Europea -mejor conocido como “Plan Marshall”-, los acuerdos de Breton Wood para un nuevo sistema financiero internacional, entre otros, fueron pasos firmes hacia el establecimiento de un orden mundial en la post-guerra.

Este orden se viene abajo en las últimas décadas, primero con el abandono del Patrón Oro, luego con la caída del Muro de Berlín y el derrumbe del sistema soviético y, tras el 11 de septiembre, con el desmantelamiento de la función reguladora de las Naciones Unidas.

La nueva realidad post-guerra fría demandaba enfrentar retos distintos y conformar una nueva agenda para la reconstrucción del orden internacional. Sin embargo, los dirigentes políticos estadounidenses no han estado a la altura de las demandas del presente.

Ello se ha reflejado no solamente en la pasividad y carencia de respuestas efectivas ante el desmoronamiento del sistema de instituciones internacionales centrado en las Naciones Unidas, que no ha sido reemplazado por fórmula alguna que de voz y vía de participación al concierto de naciones y donde instancias como el G-8 han mantenido un alcance demasiado corto.

En este marco, la creciente relevancia de la previsión y control del deterioro ambiental ha sido desatendida. Es posible que la respuesta no sea el Protocolo de Kioto, pero ante su rechazo por la principal potencia económica, no se ha generado una respuesta eficiente que ataje el problema ecológico y asuma costos en lo inmediato que eviten pérdidas mayores al mediano plazo.Y ese mediano plazo pareciera estar tocando ya a la puerta. Primero fue el agujero en la capa de ozono detectado en la Antártica. Ahora, se suma el deshielo en el Ártico, donde temperaturas más de una decena de grados por encima de lo acostumbrado provocaron que en este verano boreal se fundiera tanto hielo como en los tres lustros previos, lo que anticipa la posible desaparición de los hielos permanentes en esta región, con el consiguiente traslado de aguas frías al Atlántico y la elevación del nivel del mar.

Es en este contexto que resulta provocador el otorgamiento del Premio Nobel de la Paz al ex vicepresidente de los Estados Unidos y contendiente del actual Ejecutivo en las polémicas elecciones del año 2000, Albert Gore, junto con el Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la Organización de las Naciones Unidas, ese organismo internacional despreciado por el gobierno de Estados Unidos y dejado de la lado para llevar adelante la Guerra en Irak, en mayor fracaso militar y político de la potencia desde Vietnam.

El motivo expreso para el otorgamiento del premio son "sus esfuerzos por construir y extender un mayor conocimiento sobre el cambio climático inducido por el hombre y por sentar las bases de las medidas necesarias para combatir ese cambio".

Y que mejor manera de conocer el discurso que alimenta estos esfuerzos que ver hoy el documental del propio Gore, estrenado en noviembre de 2006, An Inconvenient Truth, que fuera galardonado con dos Premios de la Academia.

Esta película ha logrado ganancias que lo colocan como el cuarto documental más rentable en la historia, ocupando actualmente el 26º lugar en ventas de DVD’s en Amazon. A partir de su estreno, el costo de las presentaciones del ex vicepresidente se han elevado de manera sustancial, lo que no ha dejado de ser fuente de críticas.

Estando en puerta las primarias rumbo a la elección presidencial en Estados Unidos, que se realizará en noviembre del año próximo, no deja de ser relevante el espaldarazo a un potencial aspirante demócrata dado por el comité noruego responsable del Nobel de la Paz y por diversos gobernantes europeos que han aprobado y felicitado esta decisión.

Ello no significa que Albert Gore sea un probable sucesor de George W. Bush. Pero sí pudiera representar una señal clara de la necesidad de incluir en la agenda de debate para las campañas y en los propósitos de quien termine ocupando la Casa Blanca a partir de 2009 el tema de la protección al medio ambiente y la necesidad de un compromiso mayor de Estados Unidos en esta lucha.

 


Video promocional de An Inconvenient Truth (tomado de You Tube).

 



Algunos vínculos externos

- http://afp.google.com/article/ALeqM5igQORaTthBMhARIQ6nuXZWWcy-WQ

- http://www.elpais.com/articulo/20071013elpepisoc_2/Tes

- http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/exterior/nota.asp?nota_id=952807

- http://www.milenio.com/mexico/milenio/nota.asp?id=558242&sec=4

- http://www.montevideo.com.uy/nnoticias_50378_1.html

- http://www.elpais.com/articulo/20071016elpepisoc_7/Tes